examen

Tanto los padres como los educadores viven una auténtica carrera de obstáculos durante el curso escolar, la meta es el aprobado, la superación del curso para poder pasar al siguiente. Sometemos a los niños a una escalada dura y estresante en la que muchos de ellos sufren por no alcanzar el objetivo.


Socialmente se considera inteligente y brillante al alumno que obtiene notas altas. Nada más lejos de la realidad.
Para que un niño adquiera conocimientos y supere las pruebas es fundamental que esté motivado y le apasione lo que está aprendiendo, todos sabemos que no es asi en muchos casos.


Los educadores tienen la gran responsabilidad de motivar y encontrar el modo para que sus alumnos no pierdan el interés, 
Hay materias difícilmente atractivas, pero aún así debemos encontrar métodos que despierten la curiosidad en ellas.


El que un niño suspenda no significa que no sea inteligente, y que obtenga una matricula no es sinónimo de éxito! Cuando algo nos apasiona no nos importa emplear todo el tiempo del mundo, si nuestra curiosidad se despierta utilizamos todos los medios para satisfacerla.


Por eso las NOTAS, no son un marcador definitivo de la capacidad ni de la inteligencia, porque un niño puede suspender en matemáticas pero destacar en Biología, le interesa más? Seguramente SI!

De todo esto deducimos que es fundamental saber en qué materias el niño es más activo y por qué, motivandole en todo aquello en lo que manifiesta capacidad y entusiasmo. No intentemos que sea el PRIMERO, lo importante es que sienta interés y curiosidad por aprender, potenciando sus capacidades y logrando que se sienta bien y nunca crea que una mala nota es un FRACASO.


Foto de escuela creado por freepik – www.freepik.es

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