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¿Es positivo castigar a nuestros hijos para modificar conductas?


Esta cuestión tiene defensores y detractores, las secuelas de tantas generaciones anteriores todavía siguen vigentes en algunas mentes que consideran que el castigo es el mejor método de aprendizaje.


Desde la disciplina positiva, es un error, no podemos enseñar algo sin comprensión y razonamiento, y esto pasa por la comunicación.
Cuando el niño hace algo mal, hay que explicarle en su lenguaje las consecuencias, si no quiere recoger sus juguetes habrá que negociar desde la reflexión y la afectividad, para que su conducta varíe!

Si no quiere comer, lo respetaremos, pero llegará un momento que tendrá hambre y es ahí cuando hay que razonar.
El castigo produce un efecto negativo en las emociones, el niño se siente frustrado y sufre,para él es un fracaso, puede tener un efecto inmediato pero a la larga producirá conductas complicadas.


Hay que educar, siempre en positivo, para que el niño crezca en valores como el respeto x los demás, la valoración de lo que tiene y recibe y sobre todo en las emociones de afecto y seguridad.


Enseñar a gestionar y controlar las emociones son las herramientas fundamentales para poder reconducir conductas y poner límites, no todo vale!
Hagámoslo siempre desde el respeto y el cariño desterrando el castigo que a nada conduce y desde luego nada positivo aporta.

Foto de cámara creado por freepik – www.freepik.es

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